
En Hope Stereo, creemos que la esperanza comienza con Dios. Creemos que no existe la verdadera esperanza duradera en este mundo sin Dios. El Dios que nos creó. El Dios personal. El Dios que nos ama. El Dios que desea dar significado y propósito en la vida a cada uno de nosotros. Si has intentado sobrevivir sin Dios, probablemente ya sabes lo frustrante que puede llegar a ser. Sin el poder de Dios, no tenemos esperanza de superar nuestras luchas. Sin la misericordia de Dios, no tenemos esperanza de superar nuestro pasado. Sin el significado que Dios da a nuestra vida, sin el sentido de propósito que él provee, no tenemos esperanza para superar los problemas que nos presenta la vida. Dios te bendiga y te guarde en el camino de Una Nueva Esperanza.
Aquí podrás ver el video de las transmisiones especiales que realiza Hope Stereo.

Y en unión con Cristo Jesús, Dios nos resucitó y nos hizo sentar con él en las regiones celestiales, para mostrar en los tiempos venideros la incomparable riqueza de su gracia, que por su bondad derramó sobre nosotros en Cristo Jesús (Efesios 2:6,7).
El
sacrificio de Cristo para revelar el amor de Dios es algo incomprensible para la mente humana. Reflexionemos en estas palabras: «Podéis estudiar este amor durante siglos, sin comprender nunca
plenamente la longitud y la anchura, la profundidad y la altura del amor de Dios al dar a su Hijo para que muriese por el mundo. La eternidad misma no lo revelará nunca plenamente» (Eventos de
los últimos días, p. 310).
Aunque esta es una verdad irrefutable, también es cierto que los seres humanos necesitan demostrar el amor de Dios en sus propias vidas. La revelación del amor de Dios en la naturaleza, en su
Palabra y a través de Cristo, la Palabra viviente, no será entendida a menos que sea vivida y experimentada en la vida de quienes pretenden ser sus seguidores. En muchos casos, la vida de los
profesos cristianos distorsiona la imagen del amor de Dios que Cristo trajo al mundo, y la hace difícil de ser captada.
Los seguidores de Cristo deben mostrar las abundantes riquezas de su gracia. Jesús, la Palabra viviente, debe ser manifestada en la vida de sus seguidores. Debemos encarnar al Cristo de los
Evangelios. Notemos estas palabras: «Fue en la tierra donde el amor de Dios se reveló por Cristo. Es en la tierra donde sus hijos han de reflejar su amor mediante vidas inmaculadas. Así, los
pecadores serán guiados a la cruz para contemplar al Cordero de Dios» (Los hechos de los apóstoles, p. 242).
Es difícil que el amor de Dios pueda ser entendido y visto con claridad si no es ejemplificado en la vida cotidiana. Se nos recuerda: «La iglesia es la depositaria de las riquezas de la gracia de
Cristo, y por medio de ella, se manifestará finalmente la revelación final del amor de Dios al mundo que ha de ser ilustrado por su gloria» (Joyas de los testimonios, t. 2, p. 356).